Hace unos días nos hemos levantado despachándonos con la noticia de que la Junta de Extremadura iba a desarrollar un taller de masturbación para los jóvenes. Oído así y con las precariedades que hay resulta un tanto fuerte. Después, preguntas y te enteras que algunos medios han descontextualizado la campaña de educación sexo-afectiva promovida por la Consejería de los Jóvenes y el Deporte. La tergiversación de este hecho nos hace ver que, por desgracia, no hemos avanzado mucho. Para algunos la sexualidad hay que mantenerla recluida en el obscurantismo del "tabú" y de lo "intocable".
Lo peor del asunto es que al leer el cuaderno complementario de la campaña se observa un decidido objetivo de educar de una manera diferente sobre la sexualidad. Lejos de la Junta está el promover un aula de contravalores porque, de por sí, es un valor proporcionar herramientas para que los chicos/as sean más responsables en este ámbito de la sexualidad. Y lo hace, eso sí, desde una perspectiva de género, como algunos dicen "desde un marco feminista", por qué no. Entiéndase que feminismo no es lo contrario de machismo.
Cuando hizo publica la campaña tengo la impresión que algunos no pasaron del titulo del cuaderno: "El placer está en tus manos". Un aserto que cuando se lee no deja indiferente ya que, fuera de todo pensamiento torcido, lo que se pretende es que los jóvenes tomen partido en su sexualidad, sean protagonista de ella contando con sus propias posibilidades. Todo hubiera cambiado si el título no llevara la palabra "placer", pero el caso es que lo lleva y su mal interpretación, asociando "placer y manos", tiene una intención mórbida aflorando la idea reduccionista de la sexualidad como genitalidad.
Ante una primera lectura del folleto se observa que lo sexual se sitúa en el marco de la vida afectiva y del desarrollo del ser humano. Sin embargo, todo hay que decirlo, algunos apartados adolecen de explicaciones más científicas que se dan por sabidas. El folleto está dirigido a jóvenes y no se puede ahorrar en profundizar un poco más. De todas formas, diga más o diga menos, la campaña sobre sexualidad no se merece haberla reducido, como se ha hecho con un alarmismo tendencioso, a una especie de "aula de la pornografía".
Recomiendo leer el cuaderno para comprobar de primera mano como en él sentimientos y afectos ocupan un lugar principal unidos a una actitud respetuosa por la persona. Hablar de sexo choca con la mentalidad judeo-cristiana que tenemos. Y aunque esta no es nada desdeñable sin embargo, ante estos asuntos, se dan unas reacciones un tanto ideológicas, que nos inclinan hacia un pensamiento más estoico que hedonista, más a la reprobación de la sexualidad que a controlarla desde la autoafirmación.
A estas alturas se debe tener a un pensamiento más crítico dejando a un lado cualquier tipo de "dirigismo paternalista". Ya pasó el tiempo del control de los hábitos y costumbres de la práctica del sexo.
En el cuadernillo hay tres cuestiones a destacar: la primera, la referencia al "cuerpo", como una realidad próxima de la que hay que disfrutar. No podemos perder de vista que somos seres sexuados y que practicar sexo no tiene por qué tener el sólo finalismo de la procreación. No creo que nadie deba poner el grito en el cielo porque se subraye en ello, la realidad de la autoestima al salir de ciertos pesimismos patológicos, como es el de la culpabilidad. Se derriba así la concepción "neoplatónica", tan de moda entre los jóvenes, que considera "al cuerpo un estorbo y una cárcel" cayendo en acciones tan lamentables y negativas como la vigorexia, anorexia y bulímia. No está nada mal esa referencia de las patologías con un objetivo de prevención.
En este ámbito hay algunos apartados que pueden resultar más controvertidos porque hablan de "juguetes eróticos" y del "conocimiento de nuestros genitales". La primera sensación es la de pensar que se cae en aquello que se critica y sin embargo es todo lo contrario. Aquí, la campaña no ahorra hablar de prácticas de sexo bajándolos de las estanterías de "lo oscuro".
En segundo lugar, se destaca la relación de pareja contando con todas las manifestaciones existentes, además de la heterosexual. Qué hay de dañino en ello. Por qué nos molesta que algunos estén en una concepción más existencial y menos naturalista de los afectos. Nadie tiene por qué escandalizarse porque se admita la evidencia de "lo diferente". Cuántos desastres humanos, sociales y religiosos nos hubiéramos ahorrado de haber admitido la sexualidad con sus múltiples expresiones. Por tanto, se intenta invitar a la comunicación y al afecto, como partes importantes entre los géneros, yendo más allá de estereotipos y así evitar ciertas perturbaciones sádicas no recomendables.
Y en un tercer lugar, destacado, se avisa de la violencia y los abusos. No está mal recordar a los más jóvenes el por qué de las agresiones subrayando qué actitud hay que tomar ante ello.
En definitiva, los planteamientos de la campaña sexo-afectiva del Consejo de la Juventud y el IMEX tiende a romper con los mitos machistas y acentuar las verdades de la sexualidad. Por tanto, no se puede sacar que se esté promocionando un "taller de masturbación". Resulta poco sano que, en estos momentos, nos molestemos porque otros entiendan y planteen la sexualidad de diferente forma a la habitual. Seamos serios con nosotros mismos y admitamos que "el problema está en nuestra cabeza". No es perverso que quienes nos gobiernan promocionen campañas como éstas. Ya nos hubiera gustado que estos cursos se hubieran dando tres generaciones atrás evitado "malos rollos" que conllevan mascaradas e infidelidades.