Faustino Lobato
19 mar 2007
actualizado 22:50 CET :: Leído 1765 veces
Con las famosas fotos de Montoya "Sanctorum", que la derecha ha puesto en circulación acusando a la Junta de emplear fondos públicos, se ha conseguido la alarma social: Un poco de "terrorismo mediático", donde las "bombas de las imágenes" destrozan valores religiosos enraizados en la cultura occidental. Por eso a este coro de la derecha se une también la jerarquía eclesiástica. Ésta, desde sus más altas instancias, "ha entrado al trapo" de la polémica.
Una actuación que ha dejado en mal lugar al emérito obispo D. Antonio Montero, que en su momento actuó con "cordura vaticana" perdonando el atropello de la religión. ¿ Por qué la Conferencia Episcopal sale hoy al paso y no lo hizo en su momento? ¿Por qué los hombres de la ortodoxia católica no se rajaron las vestiduras hace cinco años? ¿ Me sorprende que monseñor Amigo, de genética franciscana, diga en pretérito que tuvo que ver, con nausea, todas las fotos? Esto suena mal.
No se puede eludir que el arte-pornográfico de las fotos, discutible por supuesto, generan un efecto "tremendo" que va directo y en contra de la dignidad de las personas. Por esto no se ha debido atajar a "toro pasado" porque así la jerarquía eclesiástica da la impresión que se une a cierta derecha ávida de votos en medio de una crispación política y social contra el Gobierno.
Admitiendo que la sentencia apunta a un acto delictivo contra el sentimiento religioso hay que preguntarse si estas fotos tienen arte y si es así en qué medida es denunciable el tono trasgresor y ofensivo que presentan. Es verdad que en la querella se hace mención del artículo 525.1 del Código Pernal, que establece que "incurrirán en la pena de multa o de ocho a doce meses de cárcel para los que ofendan los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, quienes los profesan o practican". Menos mal que este artículo hay que entenderlo en el contexto de una sociedad laica y más o menos "ilustrada". De haber sido de otra forma a Montoya ya lo hubieran quemado por hereje o le hubieran cortado "el falo", por falicismo en sus fotos. No se debe olvidar que estos momentos hay quienes, en nombre de la libertad de expresión, permiten todo haciendo de ella algo falaz y tiránico.
Si nos ponemos a mirar quienes se han ofendido creo que, fuera de los jerarcas, la Iglesia de base ni se ha enterado. De qué escándalo hablan los obispos cuando alguno de ellos han ocultado o disimulado ciertas injusticias en el mundo. Así es, los que hoy se sonrojan ante semejante despropósito de fotos, han perdido la memoria histórica de una iglesia jerárquica corrompida. La realidad puede ser edulcorada pero no deja de ser lo que es o ha sido. ¿Fotos blasfemas? Si hablamos de imágenes, me pregunto por qué se ha permitido pisotear el "icono real del hombre", en la persona de esos niños sometidos a abusos sexuales por algunos curas- pederastas, ¿ no es esto una imagen nauseabunda y blasfema?¿Con esto no se atenta directamente contra la enseñanza del catolicismo? En mi entender pienso que una pequeña falta de caridad es más escandalosa y ofensiva que las fotos en cuestión. Comprendo que algunas personas de fe e incluso otras que no la tienen se sientan agraviadas, pero también no menos ofendidas por la negligencia de algunos jerarcas ante las injusticias sociales. Esas sí que son "fotos" para vomitar.
En fin, el mundo está para que nos centremos en asuntos que afectan directamente al bien de la humanidad atendiendo problemas de mayor envergadura.¿Qué es más importante las fotos-porno-Montoya o la solidaridad? Cuando el obispo Montero, allá por los años 97, perdonó el "affaire-fotos" tuvo más sentido común y cristiano que muchos de estos "neo-fariseos" trasnochados que se rajan las vestiduras.¿ Quién puede tirar la primera piedra en este mundo de los escándalos?