Con todos sus miembros en paro, tuvieron que vivir en casa de los padres de Inés, un piso de 70 metros cuadrados en la barriada de Suerte Saavedra de Badajoz, en donde convivían once personas bajo el arropo económico de 700 euros mensuales.
Pero la situación, según manifiesta Inés, se ha vuelto insostenible y "me echan de casa".
Desde hace cuatro años, solicitaron una Vivienda de Protección Pública (VPP) y hasta el día de hoy, no han conseguido tener una, a pesar de que han llegado a creer que el final de esta situación estaba cerca.
El día 2 de febrero, esta pacense decidió dirigirse directamente al presidente del Ejecutivo regional, al pensar que en menos de una semana iba a encontrarse durmiendo en la calle ante la imposibilidad por parte de su familia materna de mantener a tanta gente en su domicilio.
Por email, Inés suplicaba a Vara su ayuda, y le informaba que los documentos sobre este caso estaban registrados en la sede de la Consejería de Fomento en Badajoz.
Por su parte, el Presidente les aconsejó dirigirse hacia la Dirección General de Vivienda, donde le había dado "traslado con todo mi interés".
Las nubes negras parecían despejarse cuando Inés se puso en contacto con Vivienda, donde le dijeron en un principio que "todo estaba arreglado" y que de cinco viviendas que habían recuperado, "la mejor de ellas sería para nosotros". A lo largo del día, la llamaría para entregarse las llaves o decirles exactamente el piso que les había "tocado".
Este día Inés, "desesperada", llamó a la secretaria del Director General de esta administración, quien cambió su discurso. Esta familia pacense se encontraba en el quinto lugar de una lista de espera. "Se me ha caído el cielo", ha asegurado Inés.
Sin embargo, lo que más le sorprende, y así se lo ha hecho saber a Vara, es que "si esta señora me decía ayer que habían recuperado cinco viviendas, y quizás hoy alguna más, ¿cómo si estoy en el puesto número cinco ya no la tengo asignada?".
Para Inés, esto es un modo de "jugar con los sentimientos de las personas". Así, recuerda las palabras de Vara que aseveraban que "ningún extremeño se quedará sin casa", porque desde la Administración regional se propuso que "no haya ni un solo extremeño o extremeña que necesitando una vivienda no la pueda tener".
Hoy esta familia juega su última carta frente a la casa del presidente de la Junta de Extremadura.