ARROJANDO UN POCO DE LUZ
Una de las impulsoras de la recogida de tapones de plástico, Sole Fernández, ha querido, a raiz de “las malas interpretaciones que se están vertiendo estos días ” acerca del tema, aclarar de donde surgió la iniciativa solidaria y que es lo que ha acontecido hasta la fechas de hoy.
Al parecer, la iniciativa fue planteada por el Moto Club Alentejano de Elvas, localidad portuguesa vecina de Badajoz, el pasado año. Fernández, se sumó a la misma gracias a que en dicho club le comunicaron que tenían un acuerdo con una empresa de reciclaje de plástico portuguesa mediante el cual la empresa se comprometía a comprar una silla de ruedas por cada tonelada de tapones de plástico que se recogiera. Dicha silla, iría destinada para “ayudar a socios y amigos moteros que tras un accidente necesitaban esa silla para su desplazamiento”, según la información facilitada por Fernández.
COLABORACIÓN ESPAÑOLA
Para dar mayor credibilidad al asunto y con el objetivo de despejar los rumores que estaban apareciendo acerca de la veracidad de la iniciativa, las personas implicadas en la recogida de tapones adoptaron la idea de donar una de las sillas de ruedas a alguna asociación extremeña que la necesitara. Mediante este gesto solidario, se pretendía demostrar que la colaboración desinteresada de los cientos de personas que habían estado mandando tapones de plástico realmente servía para realizar dicha compra.
ENTREGA DE LA SILLA DE RUEDAS
La entrega de la silla de ruedas finalmente se produjo el pasado 26 de marzo de este año a cargo del presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara. La beneficiaria de la misma fue la asociación “Plataforma sin Barreras” de Trujillo, tras ser rechazada por el Asilo de Ancianos “Santa Teresa de Jornet” de Mérida, algo que según reza el comunicado de Sole Fernández, “lamentablemente casi ningún medio de comunicación se hizo eco de la noticia”.
A raíz de todo ello, se empezaron a propagar versiones que según Fernández no son ciertas. La confusión arranca cuando se empieza a divulgar que con carácter general una empresa se dedica a cambiar tapones de plástico por sillas de ruedas, cuando la realidad es que esa recogida y cambio de tapones por sillas de ruedas era sólo entre la empresa de reciclaje y el Moto Club del Alentejo, y cuyos beneficiarios iban a ser principalmente ciudadanos portugueses que no estaban protegidos mediante un sistema sanitario parecido a la Seguridad Social que existe en España.
FALSA SOLIDARIDAD
Como sucede en ocasiones con este tipo de iniciativas, siempre hay personas ajenas que quieren sacar tajada del mismo, en este sentido, hubo personas que se han querido aprovechar de la “buena voluntad” de los ciudadanos para obtener beneficios aparentando de forma falsa una necesidad que realmente no existe.
Por ello, Sole Fernández, ha lamentado que haya habido personas que se hayan tergiversado el verdadero objetivo de la iniciativa para sacar beneficios personales. La razón es obvia, el sistema sanitario español cubre necesidades básicas como facilitar una silla de ruedas a aquellas personas que la necesiten y no dispongan de los recursos económicos necesarios para su adquisición.
REGUSTO AMARGO
Para Fernández, tras el esfuerzo e ilusión puesta por muchas personas para sacar adelante la idea y ayudar a las personas que realmente están necesitadas, lo que algunos han conseguido por la mala fe con la que han actuado es “engañar a la opinión pública y estropear una iniciativa solidaria, desinteresada y humanitaria”, en donde han participado muchos extremeños enviado y recopilando tapones para aportar su granito de arena.