Extremadura se ha unido a la campaña "Maltratozero" que se está transmitiendo a nivel internacional a través de la Secretaría General Iberoamericana, la Organización Iberoamericana de Juventud y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), y desde la voz de personajes públicos que son referentes para la juventud extremeña, como es el caso de la joven escritora Lucía González, el vocalista del grupo musical El Desván del Duende, José Manuel, o en artista de rap El Chojín, que se han acercado hoy a la casa de los extremeños para intentar dar más fuerza a este necesario mensaje de tolerancia cero hacia la violencia de genero.
De este modo, Lucía González ha leído un relato sobre esta problemática, bajo el nombre "Soy un alma rota", que narra la historia de una chica adolescente que sufrió violencia de género lo que consiguió anularla como persona y cegarle los ojos, pero que con ayuda, logró romper la "tela de araña" que su pareja había tejido a su alrededor y ser feliz y libre, porque "¡no estamos solas¡", ha recordado la escritora.
CAMBIO DE MENTALIDAD DESDE LA EDUCACIÓN PARA LA IGUALDAD
La directora ha recordado como las imágenes que se transmiten pueden ser "espejos de la realidad" y un modo de generar modelos de comportamientos, de transmisión de valores y de eternizar estereotipos, como se ha dado por ejemplo, en el cine clásico, donde existía por un lado la esposa, que era "casta, fiel, madre y sumisa" y por otro la mujer fatal, caracterizada por ser "sexualmente activa, independiente, y en la mayoría de las historias, castigada por el guionista con la muerte".
Por todo ello, Cardona ha manifestado que para luchar contra la "violencia machista", además de leyes, de protección para las mujeres y penas muy duras para los maltratadores, es necesario un "cambio de mentalidad", y para ello, "más educación para la igualdad" y "más educación sexual también", así como más presencia de las mujeres en la escena pública, más obras de arte creadas por mujeres y más mujeres - y hombres- ávidas de decodificar los mensajes escondidos en nuestro legado cultural", ha aseverado.
EL MALTRATO, UN TERRORISMO FAMILIAR
El vocalista del grupo musical extremeño El Desván del Duende, José Manuel Díez, ha aprovechado el acto que se ha celebrado hoy para leer una poesía titulada "El maltrato y la enmienda" en donde se describe la historia de un maltrato en la conciencia de un hombre, pero que finalmente parece ser el maltrato y uso de una máquina de escribir. Este ha sido el ejemplo que el cantante ha querido poner para explicar el tema de la enmienda a la vez que ha transmitido un mensaje de esperanza a los jóvenes para que la situación cambie.
Así, ha ejemplificado la imagen de una joven, que tiene que huir de su hogar a causa del maltrato, y que muchas de ellas llegan a morir en manos de sus parejas, y que aunque hoy puedan resultar anónimas, mañana pueden ser "madres, hermanas, abuelas, hijas...", y ha recordado la frase que le dijeron de que "el maltrato es un terrorismo familiar".
De esta forma, ha manifestado que "la única manera de acabar con esta lacra social es que todos seamos conscientes de que no importa el sexo o la sexualidad de la persona que tenemos en frente, sino su esencia humana", y ha pedido a los dirigentes políticos que realicen una revisión en la ecuación para que se eduque "en sexualidad, en igualdad y en tolerancia desde el parvulario".
Por otro lado, el artista del mundo del rap, El Chojin, ha resaltado el paso que ha dado la humanidad, en relación a cuando era legal que unas personas fueran esclavas de otras. "Hemos conseguido avanzar", ha señalado, y ahora es "nuestra responsabilidad" hacer una "autocrítica" para poder superar este problema social.
Asimismo, ha proclamado el respeto y ha considerado "obvio" el mensaje de esta campaña que en el caso de los hombres es "de todas las mujeres que haya en mi vida ninguna será menos que yo", porque "eso tiene que ser así".
UN MUNDO LIBRE DONDE NO QUEPA LA VIOLENCIA
Este acto institucional ha contado con la representación de diferentes personalidades políticas como es el caso de del presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, del presidente de la Asamblea extremeña, Juan Ramón Ferreira, así como de la delegada del Gobierno en Extremadura, Carmen Pereira, la directora del Instituto de la Mujer en la región, María Jesús Pulido, y el primer edil emeritense, Ángel Calle.
Para ayudar a conseguir este objetivo, ha anunciado que se va a crear un observatorio tanto a nivel europeo como internacional, para poder "cambiar el mundo" y acabar con esta lacra social.
Por su parte, la directora del IMEx ha destacado la importancia de que tantos los hombres como las mujeres tengan la misma igualdad de derechos humanos y de oportunidades.
No obstante, ha reconocido que el "fenómeno" de la violencia de género es "muy complejo" aunque "sabemos que se puede conseguir". Para ello, ha asegurado que esta cuestión no debe tratarse como un "chiste", con "demagogia" o como un "arma arrojadiza", sino una cuestión "seria" y "de lucha", como "objetivo político, de debate y de consenso".
Por último, el alcalde de Mérida ha subrayado la importancia de transmitir valores al igual que se transmiten otras materias a los alumnos en los centros escolares, y ha destacado que es "fundamental" el valor de la igualdad, en todos los términos, "por la que merece la pena vivir y luchar".
Así, ha considerado que los jóvenes tienen una "enorme obligación moral" con esta causa y como futuro de la sociedad y es que "nadie es más que nadie".
DIA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO
En 1981 se declaró al 25 de noviembre como Día Internacional contra la Violencia hacia la mujer en el I Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe que se celebró en Bogotá (Colombia).
En el mismo, las mujeres denunciaron la violencia de género a nivel doméstico y la violación y el acoso sexual a nivel de estados incluyendo la tortura y los abusos sufridos por prisioneras políticas.
El motivo por el cual se eligió este día fue para conmemorar el violento asesinato de las hermanas Mirabal, tres activistas políticas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 en manos por la policía secreta del dictador Rafael Trujillo en la República Dominicana. Sus cadáveres destrozados aparecieron en el fondo de un precipicio.
Posteriormente, en 1999, la ONU dio carácter oficial a esta fecha.