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La obra de Luis Alberto Campos 'A la hora nona' se ha convertido en la estrella de las actuaciones del Coro 'Juan del Encina' Entrevistas |
| La obra de Luis Alberto Campos 'A la hora nona' se ha convertido en la estrella de las actuaciones del Coro 'Juan del Encina' |
| Gloria Pajuelo |
| 10 may 2008 actualizado 00:00 CET :: Leído 313 veces |
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Francisco Bartola Ortiz, nace en Mérida en 1978 y nueve años después comienza sus estudios en el Conservatorio de la ciudad. Su pasión por la música le lleva a ejercer como profesor de violín en la Escuela de Música Juan del Encina, entidad que en 2003 vería el nacimiento y crecimiento del coro del mismo nombre. Francisco Bartola es director del Coro Juan del Encina y director-presidente de la Sociedad Filarmónica de Mérida, que promueve conciertos de música clásica, además de dar a conocer a los artistas extremeños dentro de esta categoría musical. ead.- ¿Cómo fueron los inicios del Coro? FB.- Es una iniciativa que surgió en 2003 entre varias personas que estábamos dentro de la Escuela de Música Juan del Encina. En principio, estuvimos unidos a esta Escuela, pero poco después cada entidad tomó un rumbo diferente, la Escuela por un lado y el coro por otro. ead.- ¿Cuál fue vuestro primer concierto como el Coro Juan del Encina? FB.- En marzo o abril de 2003, poco después de haber creado el grupo. Este concierto de inauguración tuvo lugar en el Centro Cultural Alcazaba de Mérida. ead.- ¿Por qué o raíz de que surge?
Necesita instalar la versión más reciente de Flash Player y un navegador con javascript activo. ead.- ¿Cuántos miembros componían el Coro en sus comienzos y cuántos sois ahora? FB.- En un principio éramos alrededor de 15 personas, de las que apenas nadie tenía nociones de música, sólo sabía algo más un jefe de cuerda que teníamos. Poco a poco, algunos integrantes han ido cantando de forma independientes y ha habido nuevas incorporaciones, por lo que en la actualidad somos unos 25 más o menos. Algo curioso es que se nos van agregando personas de muchas culturas y nacionalidades como irlandeses, de el Congo, americanos, y ahora han entrado dos chicos que son musicólogos. ead.- ¿Se gana dinero con el Coro? FB.- No, porque como una asociación sin ánimo de lucro, nadie se beneficia económicamente, ya que funcionamos a través de donativos o nos invitan a comer. Para el proyecto de la Filarmónica se ha recibido hace poco de Caja de Extremadura una considerable ayuda, además de la que recibimos de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Mérida. ead.- ¿Cómo definiría la evolución del Coro? Vamos progresando lentamente porque no tenemos muchas nociones de música ni la finalidad de llegar a ningún lado. Sólo queremos divertirnos y así vamos pasito a pasito, sin prisas.ead.- ¿Ha sido difícil la andadura durante este tiempo? FB.- Sí, el principal obstáculo es que Mérida es una ciudad que en el tema musical es muy apática y cuesta introducirse, pero una vez dentro no hay ningún problema. ead.- La música que interpretáis ¿es propia o de otros autores? FB.- Llevar un coro que no es de gente profesional te limita mucho, por lo que interpretamos obras más sencillas, de una o dos páginas, como son las del Renacimiento. Y en cuanto a lo de cosecha propia tengo que decir que no, aunque lo que sí que hacemos es arreglar partituras de otras personas. ead.- ¿Tiene alguna anécdota curiosa? FB.- La verdad es que sí. Recuerdo una actuación en el Juicio de Caifás, que el día antes me había pasado practicando ciclismo y cuando llegué a la actuación apenas podía andar y los compañeros del Coro no paraban de reírse, y lo peor es que teníamos los micrófonos delante, pero no podían contener la risa. ead.- De las canciones que habéis interpretado ¿con cuál te quedarías? FB.- Una religiosa que se llama "A la hora nona", que fue un descubrimiento de un compositor español, Luis Alberto Campo, que la cogimos para rellenar nuestro programa y se ha convertido en la estrella de nuestras actuaciones.ead.- ¿Qué proyectos tenéis en mente? FB.- Hace un par de semanas tuvimos un encuentro con la Coral polifónica Pablo Casals de la Escuela Municipal de Música de Leganés por un concierto benéfico, cuyos beneficios eran para los proyectos que la Asociación Acoger y Compartir desarrolla en Níger y en Haití. Aquí abrimos la brecha para seguir el intercambio con otros coros. Y ahora tenemos pendiente hacer encuentros con coros españoles que también se llaman Juan del Encina. ead.- ¿Habéis tenido encuentros con coros de Mérida? FB.- Sí. Además el próximo 17 de mayo habrá un acto homenaje a los fundadores de la Coral Augusta Emerita, que cumple este año su 30 aniversario. Para ello, nos juntaremos los cuatro coros de la capital extremeña en el Centro Cultural Alcazaba, tales como Campilla Gregoriana, Ubi Sunt, la Coral Augusta Emerita y nosotros, el Coro Juan del Encina. ead.- ¿Cómo ves la música en Mérida, que se concentra en el Conservatorio? FB.- Por suerte de unos años hasta ahora, el Conservatorio se está moviendo bastante y están surgiendo músicos muy potentes, pero la música en Mérida siempre ha sido como muy elitista. Pero están surgiendo nuevos coros que ofrecen conciertos gratuitos y cuentan ya con un público fiel. El problema es que en Mérida no ha tradición musical ni cultura musical.
Necesita instalar la versión más reciente de Flash Player y un navegador con javascript activo. Necesita instalar la versión más reciente de Flash Player y un navegador con javascript activo. ead.- ¿Los alumnos del Conservatorio a qué se dedican después? FB.- La mayor parte de alumnos no termina sus estudios porque es algo parecido a una carrera universitaria, aunque no tenga esa categoría. Los que llegan al final acaban metidos en la enseñanza, y muy pocos son concertistas, porque es algo muy sacrificado. ead.-¿Crees que en Mérida hace falta una escolanía? FB.- En Mérida ya hay una escolanía dependiente de un coro. Lo que sí hace falta es una orquesta de cuerda porque eso no hay y es algo imprescindible. ead.- Y ¿qué se podría hacer al respecto? FB.- Uno de los planes del Conservatorio es la creación de una orquesta. Yo ya lo propuse a la Sociedad Filarmónica, ya que ahora hay en Mérida gente que puede hacer la orquesta. El problema está en encontrar un lugar propio de ensayo y el nivel de cada uno. Además, cuando la gente termina los estudios musicales sale de la ciudad y se incorpora a orquestas de otras localidades. |

