La segunda gran mentira vuelve a salir de la Junta de Extremadura cuando transmite a la ciudadanía que esta refinería es la única del mundo que no va a contaminar (sic) porque es del siglo XXI.
La tercera gran mentira vuelve a partir de Ibarra cuando dice que la refinería se montará porque es una decisión política ya tomada (sic), ocultando a los ciudadanos que pueden influir con sus alegaciónes en el dictamen final del Ministerio de Media Ambiente... Desinformación y manipulación han sido los instrumentos del gobierno regional para vender a los ciudadanos las bondades de un proyecto impensable en un gobierno progresista.
Lo más grave no es ya la refinería, sino lo que apunta Joaquín Estefanía en su artículo: ''sin información veraz el ciudadano no puede decidir nada, pierde poder y soberanía''.
Y eso es precisamente lo que piden los extremeños cuando se manifiestan contra esta refinería: transparencia y soberanía. La mentira política y la imposición son incompatibles con la democracia.
Por eso hay déficit democrático en Extremadura.