Jueves, 09 Septiembre 2010
1834 días informando de manera plural para la región
twitter.com/extremaduraldia facebook.com/extremaduraaldia EaD TV RSS EaD
Cartas al director
¿Qué está pasando en Extremadura?
(36 votos)
Pedro Vicente Sánchez Rodríguez. Villafranca de los Barros
30 jun 2009 actualizado 15:16 CET
¿Qué está pasando en nuestra tierra? ¿Por qué ideas tan descabelladas? ¿Quién dirige tanta sinrazón?

Se hace la obra y luego se le busca utilidad. En Extremadura lo importante es la obra en sí. La infraestructura como fin, creadora de riqueza y empleo. No como herramienta para un verdadero desarrollo y creación de un tejido productivo que nos permita valernos por nosotros mismos y salgamos de la cola en las listas de "calidad" entre autonomías.

En Extremadura, se presenta la idea de hacer un aeropuerto internacional en Cáceres y no pasa nada. Es más, se apoya por parte de determinados sectores, yo diría que la mayoría de los sectores.

Se plantea el aeropuerto como protagonista del desarrollo turístico de Cáceres, que generará seiscientas mil visitas al año. Previsiones fundamentadas en argumentos no explicados y difíciles de entender por los ciudadanos.

Extremadura, con una población de poco más de un millón, dispondría de dos aeropuertos separados por setenta kilómetros. Uno de ellos es sustentado económicamente por la Junta de Extremadura para mantener su viabilidad. Primero se realiza la obra de la infraestructura y luego se le busca la utilidad. Alguien ha percibido una demanda de vuelos internacionales desde o hacia Cáceres de 600.000 viajeros/año. ¿Existe esa demanda realmente? ¿Se necesita esa infraestructura? ¿O más bien se pretende crear la demanda a partir de la existencia del aeropuerto internacional Aldea del Cano? Es como pensar que haciendo fábricas de paraguas conseguiremos que llueva y acabaremos así con la sequía

La prevista autovía Badajoz-Cáceres sustituirá una carretera que actualmente soporta un tráfico que en ningún modo justifica la obra. Desdoblamientos puntuales la harían más segura y permitiría mantener la velocidad legal y recomendable de 100 Km/hora, con ello, si el problema es el ahorro de diez minutos, de esta manera ahorraríamos sólo cinco, pero nos saldría más barato y dejaríamos menos huella ecológica. Eso sí, no habría obra, que crea empleo y mueve dinero.

De la autovía Jerez-Zafra, pues lo mismo, pero con menos tráfico. Eso sí supone una obra y la consabida creación de empleo y movimiento de dinero

Y por fin, la refinería de petróleo y las centrales térmicas que necesita para su funcionamiento. Son obras con poco futuro pero grandes obras, con grandes movimientos de dinero que mientras duran generan bastante empleo. Eso sí, empleo muy cualificado, muy de fuera de Extremadura. El futuro de la industria petrolera es a día de hoy de decrecimiento, de cambio por otro modelo. Pero eso en Extremadura no importa. Se mueve dinero y se crea algo de empleo. Con eso basta. El futuro es de otros. Si con esto salvamos la situación, adelante. No están las cosas para ser escrupulosos a la hora de vender Extremadura por elementos: agua, aire y tierra.

El trasvase Valdecañas-Segura, sacado a la palestra por el Presidente extremeño motu proprio. Como si los extremeños fuésemos los interesados en vender el agua del Tajo. Y encima, se argumenta con palabras tan grandilocuentes como solidaridad.

Todo esto se está gestando de una manera compulsiva. Como si de pronto se quisieran hacer los deberes que no se han realizado en el curso de un cuarto de siglo de gestión y ante la proximidad del 2.013 se quisiera hacer todo de una manera aturrullada. A la desesperada, conscientes de que se ha malgastado tiempo y dinero, de que los cimientos no aguantan el entramado que soportan. Pocos cotizantes y muchos receptores. 

Mucha economía sumergida. Conocida y consentida. En una población como la extremeña, que en su mayoría vive en pequeñas poblaciones, en las que todos se conocen, la economía sumergida debería ser mínima. Si se actuase de oficio, sería casi imposible la compatibilización de la percepción de subsidio de desempleo con otra actividad remunerada sin que se detectara la irregularidad .La situación es conocida y tolerada. Tolerada porque se prefiere la irregularidad que el reconocimiento de la situación y la actuación para su erradicación. Además, todos sabemos que tal como está la vida con el subsidio a secas, no se lleva a final de mes a la familia. Solución: se toleran "trabajillos" para corregir el déficit y todos contentos.

Esta situación, mantenida y promovida, hacen que los ciudadanos cumplidores con sus obligaciones tributarias, ya sea por convencimiento o por su estricta fiscalización, vean como cae exclusivamente sobre sus espaldas la aportación al sistema de solidaridad social establecido. Situación nada recomendable para estimular sentimientos solidarios entre los ciudadanos, sentimientos de gran necesidad en situaciones de crisis como el que estamos empezando a vivir.

Extremadura precisa de un análisis exhaustivo y desapasionado de su situación económica. Establecer sus orígenes sin complejos, establecer la estrategia adecuada a nuestras capacidades y posibilidades reales. Basadas en la realidad de nuestros potenciales naturales y humanos.

Extremadura precisa de un cambio de modelo. Debemos dejar de valorar el continente por encima del contenido. La época del hierro y el cemento ha pasado. La construcción, como generadora en sí del proceso productivo ha demostrado su fracaso. Construir por construir solo nos ha llevado a un consumo innecesario de recursos de todo tipo. La obra pública no motivada por una demanda social supone un derroche de recursos, propio de gobiernos megalómanos amantes de obras faraónicas que producen un falso escenario de desarrollo que encubre la inexistencia de un verdadero tejido productivo independiente de la actuación de Junta de Extremadura o de Proyectos Europeos canalizados a través de los ayuntamientos.

Ese tejido productivo prácticamente inexistente tiene que ser tratado con precisión y siguiendo unas directrices marcadas exclusivamente desde la perspectivas de la creación de un modelo compatible con nuestras características culturales, medioambientales, geográficas, poblacionales, políticas y de todo lo que condiciona nuestra forma de ser como Región.

Es tarea de todos admitir la realidad extremeña. Una vez admitida, podremos poner los remedios. De seguir negándola, a lo mejor cuando queramos, ya será tarde.

Pedro Vicente Sánchez Rodríguez 

Portavoz de la Plataforma Ciudadana Refinería NO y concejal portavoz de la Agrupación de Electores "Ciudadanos de Villafranca".