Sí, Sr. Presidente, ¿no cree Vd. que los "enfermos" extremeños no son los Bancos y Cajas sino los Pensionistas (la pensión media de aquí es la segunda más baja de España, 613,81 €, sólo por delante de Galicia, 603,51 €); los parados (el 14,6% de tasa, la más alta del País); los pobres en general (ahora ya, seguro, por encima del 40%, el doble y algo más de la media nacional)? ¿No cree Vd. que con 42.500 millones de pesetas bien aplicados se paliaría bastante la "enfermedad" de los tres colectivos antes citados?
¿O no cree Vd. que si ese dinero se hubiera destinado a la Ley de Dependencia (que, al parecer, está más tiesa que una mojama) mucha gente habría mejorado su, como Vdes. llaman, estado del bienestar? ¿Y no cree, Sr. Presidente, que ese dinero sería muy bien recibido para la creación de algún Hospital (no en "Aldea", claro) o mejora de los ya existentes (que hay que ver cómo están algunos) y para mejorar la Educación (aunque sea de difícil solución, dada la funesta gestión política desde la llegada de la Democracia) o la seguridad ciudadana (¡tribus de radicales en más de dos ciudades extremeñas! que pronto van a impedir que la gente pueda salir de casa si no van escoltadas)?
¿Qué le parece si ese dinero se dedicara a infraestructuras -siempre son pocas- y de paso se le echara una mano al desempleo? O, por último ¿No cree que parte de ese dinero, que es de todos los extremeños (incluidos, pobres, parados y pensionistas), terminará en alguna cuenta de Andorra, Mónaco o alguna de esas Islas que sólo conocen los Piratas o Filibusteros y que hace buena la opinión de quienes creen que los magnates más ricos del mundo lo son gracias al Estado y no al mercado?
Sr. Presidente, con todos los respetos, como sigan Vd. y sus Consejeros repartiendo dinero -que no tenemos- entre las clases privilegiadas, paradójicamente, no les va quedar nada para esos proyectos maravillosos que tienen de "atufar" Extremadura con las Térmicas y la Refinería.