Ahora lo entiendo, la plataforma Moodle (Modular Object-Oriented Dynamic Learning Environment = Entorno de Aprendizaje Dinámico Orientado a Objetos y Modular) será el eje de vertebración del sistema: cada alumno en su casa y el profesor en la de todos. Y los padres, tranquilos, a sus tareas. Guardería cibernética en el ciberespacio. ¿Cómo no se nos había pasado por la mollera? Será fantástico. Los padres -con una módica subvención- adquieren ordenador e Internet. La Junta facilita la unidad móvil, el portátil, con el cordón umbilical que conecta al alumno al sistema educativo. Lo demás coser y cantar. Todo resuelto. Conciliadas, por fin, la vida laboral y familiar.
¡Qué brillante estrategia! Un ordenador portátil por alumno para toda su escolarización. ¿Cómo no se nos había ocurrido? Adiós pupitres compañeros de mi vida, escuela querida..., adiós, adiós. Muerta la escuela, viva moodle donde los profesores pueden editar los contenidos y estructura del curso en todo momento, así como gestionar un sistema de avisos y agenda con acontecimientos y convocatorias. Los ejercicios y actividades pueden ser calificados, puesto que cada alumno, con su nombre de usuario y su contraseña, puede subir su ejercicio en el formato que se la haya indicado, y en el plazo que haya establecido el profesor. Varios profesores pueden estar trabajando en los contenidos del mismo curso (aunque lógicamente no en el mismo recurso concreto) y pueden incluso debatir a distancia mediante foros específicos para profesores.
La próxima novedad que nos dará la administración educativa de la Junta, a través de la prensa, será que han encontrado el soma que mantenga unido al alumno al ordenador, feliz de hacer las tareas.
Seguirán, eso sí, las oposiciones (selección de personal por mérito, igualdad y capacidad, Constitución -esa rémora- obliga). A no ser que aquí también la varita mágica haya encontrado la buena veta, la idea de las ideas, el no va más: la contratación... de los de la cuerda, tan necesaria para que la maquinaria vaya como la seda.