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Lo mejor: hay que aplaudir el esfuerzo de tal cantidad de comparsistas que están elevando el nivel de sus actuaciones. Son muchas las personas que están dentro de este colectivo que abarca a todas las edades.
Lo peor: en este tiempo de lucha encarnizada de la sociedad contra las drogas, es penoso ver el desfile del Domingo y comprobar como, año tras año, las comparsas van acompañadas, en su trayecto, por el "tubo de cubata". |