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Cartas al director
Cristianos de boquilla y (sub)empleadas del hogar
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Juan Agustín Franco Martínez. Zaragoza
04 mar 2009 actualizado 23:51 CET :: Leído 356 veces
Es sorprendente comprobar cómo ni los que tanto se autoproclaman como cristianos se creen sus propias proclamas y códigos morales. Van por ahí exigiendo y predicando a los demás y luego ellos mismos se aplican una vara de medir más benevolente y suave.

Ante las críticas suelen responder diciendo "y tú más". No aceptan la interpelación cuando les toca escuchar, y en vez de callarse y meditar su imperfección y faltas de amor te llaman a consultas para decirte: "y tú más". Rápido salen al trapo para enseñarte sus propias miserias, aunque disfrazadas de acusación. Así, verás que te acusan de mirarte el ombligo, de falta de educación, de incoherencias... Acusaciones sin argumentos para desviar la atención del hecho principal, que son unos hipócritas.

Y cuantos más montados en el dólar más necesitan autojustificarse ante los demás, especialmente ante los críticos, ante los profetas. Por favor, guárdate tus explicaciones para ti y para tu dios, y no me utilices. Tanto que tienes a dios en la boca, deberías saber que no se puede adorar a dios y al dinero. Necesitan autojustificarse para dormir tranquilos, y así se montan la película y van perpetuando la farisaica estirpe.

Estos cristianos de boquilla, con espiritualidad de chiste y asiduos de los "grupos estufa" hace tiempo que renunciaron a la altura y profundidad espiritual de una Santa Teresa de Jesús, un San Francisco de Asís o sencillamente una ama de casa entregada al cuidado de su familia, un solitario inmigrante sobreviviendo en la cuneta de las urbes opulentas, ubres suculentas de riqueza, leche y nutrientes que no son para él, porque es un hijo bastardo. En las urbes opulentas estos cristianos de boquilla alimentan sólo a su prole y denigran a los que son adoptados. Jamás tratarán a un adoptado como a un hijo propio, como a un hermano propio, como a uno más de la familia. Para sí mismos se guardan lo mejor, las posesiones y bienes materiales, las casas, y todo lo necesario para una vida digna. Para los adoptados dejan las migajas y las "palabras de acogida", ¿qué es eso?, tanto dios para arriba, dios para abajo, y no sabes que "obras son amores y no buenas razones".

¡Mira tú qué suerte, hombre! Ahora resulta que todas las familias que trabajan y tienen hijos necesitan una criada latina/rumana sin dar de alta para trabajar tres o cuatro horas a la semana. Y te dicen claramente: "si tú no tienes familia no puedes opinar". ¡Hermano, te equivocas! ¿Me vas a decir que no hay familias en peor situación que la tuya y que no tienen subempleada a ninguna criada?, en la mayoría de los casos será por falta de recursos, de dinero, y en unos pocos será una opción, una cuestión de preferencias.

Puede ser que yo viva ahora solo, pero si algún día tengo una familia, en mi escala de prioridades estará (y está) no tener criadas en mi casa, por pura opción, por respeto a la dignidad del ser humano, respeto que muchos que se autodenominan "cristianos" deberían tener.

Si Jesucristo estuviera hoy físicamente entre nosotros sería expulsado de casi todas las iglesias, y la primera de la que sería excomulgado sería de la Iglesia Católica. Si Jesucristo estuviera hoy físicamente entre nosotros tendría que ir al Vaticano no sólo a echar mercaderes, sino también a burócratas, (y jerarcas, naturalmente).

Proclamarse cristiano y tener criada en casa es una incoherencia, esté dada de alta o no, eso da igual, también es legal el aborto y la "educación para la ciudadanía", y si las drogas estuvieran legalizadas ¿quiere eso decir que las consumirías?, y si la prostitución estuviera legalizada ¿podría tu cristiano marido (o esposa) contratar cuando lo necesitase a una hermosa y joven meretriz (o gigoló)?

En fin, el que tenga oídos que oiga, que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

 

J. Agustín Franco Martínez.  Profesor universitario

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