Opinión
Cartas al director
Corazón que no siente, ojos que no ven Cartas al director |
| Corazón que no siente, ojos que no ven |
| Pedro Sánchez Merino. Almendralejo |
| 25 jun 2008 actualizado 16:59 CET :: Leído 296 veces |
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Desolación, hambre, odio, guerra..., perspectivas de un futuro presente que aún no ha llegado a todos, pero que se vislumbra cercano porque se expande, sin control ni orden, desde sus lugares de origen. Pandemias de ida y vuelta que, más pronto o más tarde, acabarán golpeándonos a todos. Parece una exageración, pero no lo es. Menos mal que tenemos a los actores de siempre con sus fórmulas de libro ya roñoso; a los aprendices de brujo de la economía tocando los consabidos parámetros que, cuando se desbocan, desajustan la piedra filosofal que hace años encontraron los grandes magos para el control del libre mercado. Pero las fórmulas que se han manejado hasta ahora ya no valen y hay que crear otras en base a las nuevas condiciones mundiales y a objetivos de subsistencia y pervivencia. Pocos dudan ya de que el progreso económico o es para todos o no es para nadie. Para todos es imposible porque el planeta no lo aguantaría; para la parte mas privilegiada tampoco es posible, no solo por dicho motivo -eso si; a mas largo plazo- sino porque los otros no lo van a consentir y no les faltaría razón. Otra solución sería cerrar fronteras a cal y canto, pero ¿quien necesita más a quien? Además, el hambre solo se frena con comida, la confrontación entre países pobres y ricos sería tremendamente cruenta; los niveles de terrorismo superarían todos los pronósticos y las muertes por hambre y guerras, ya hoy inaceptables, alcanzarían cifras imposible de soportar. El origen de tanta catástrofe es, sin lugar a dudas, el petróleo como fuente barata y abundante de energía, que ha favorecido la enorme explosión demográfica del último siglo y, lo que es peor, la actual situación de enfermedad del planeta y la desmedida ambición de algunos, fuente de injusticias y crímenes contra la humanidad. Y aquí nos quieren poner una refinería y varias térmicas. ¡Que inteligentes! ¿Con qué derecho y en beneficio de qué deciden Vds., sin consultarnos, que van contaminar el aire que respiramos? |