Pero las fórmulas que se han manejado hasta ahora ya no valen y hay que crear otras en base a las nuevas condiciones mundiales y a objetivos de subsistencia y pervivencia.
Pocos dudan ya de que el progreso económico o es para todos o no es para nadie. Para todos es imposible porque el planeta no lo aguantaría; para la parte mas privilegiada tampoco es posible, no solo por dicho motivo -eso si; a mas largo plazo- sino porque los otros no lo van a consentir y no les faltaría razón. Otra solución sería cerrar fronteras a cal y canto, pero ¿quien necesita más a quien?
Además, el hambre solo se frena con comida, la confrontación entre países pobres y ricos sería tremendamente cruenta; los niveles de terrorismo superarían todos los pronósticos y las muertes por hambre y guerras, ya hoy inaceptables, alcanzarían cifras imposible de soportar.
El origen de tanta catástrofe es, sin lugar a dudas, el petróleo como fuente barata y abundante de energía, que ha favorecido la enorme explosión demográfica del último siglo y, lo que es peor, la actual situación de enfermedad del planeta y la desmedida ambición de algunos, fuente de injusticias y crímenes contra la humanidad.
Y aquí nos quieren poner una refinería y varias térmicas. ¡Que inteligentes!
¿Con qué derecho y en beneficio de qué deciden Vds., sin consultarnos, que van contaminar el aire que respiramos?