Mi réplica o contra-réplica, como es fácil imaginar, no se hizo esperar. Al día siguiente respondí al Sr. Ortiz y a la Junta -en el mismo medio de comunicación- con un escrito en el que, entre otras cosas, les preguntaba: ¿Cómo entender, Sr. Ortiz y Sres. de la Junta, que los ciudadanos nos veamos en la necesidad de pedir prestado lo que ya es nuestro y tenerlo que devolver con sus intereses correspondientes? ¿No les parece una incongruencia? ¿No creen que sería más fácil que la Junta de Extremadura, si quiere ayudar a los extremeños y a las empresas, lo haga directamente y, cuando menos, nos ahorramos los intereses? Y, así mismo, les decía: "a algunas Empresas, como sabrán Vds. mejor que nadie, se las ayuda más de lo debido".
O, esto otro: "a nadie se le escapa que las entidades financieras van a prestar ese dinero - reitero, de todos los extremeños- a quienes crean conveniente. Nunca a los que lo necesitan para contrarrestar la subida descarada de su hipoteca (insolventes en la mayoría de los casos por culpa del latrocinio capitalista) o por hallarse sin trabajo (Extremadura, se les debería caer la cara de vergüenza, es la campeona del desempleo siempre, con crisis y sin ella) y sí quizás y a muy buen interés a algún partido político para las elecciones europeas del próximo año".
También, en mi escrito, le hago saber al Sr. Ortiz y a la Junta que con más de 140 Directores Generales en la región más pobre de España que, seguro, gana cada uno más de 6.000 €/mes y depositando fondos en Cajas y Bancos -autores materiales del desaguisado- poco se contribuye a solucionar la crisis.
Pero... ¡Qué pena! Mi escrito de réplica o contra-réplica no ha pasado la CENSURA. Obviamente, el Sr. Ortiz, Director General -entre otras- de Publicidad ha ejercido su poder fáctico para doblegar la imparcialidad y la objetividad del diario regional HOY que, es fácil entender, no estará muy sobrado económicamente como para perder un cliente como la Junta de Extremadura que, según parece, se gasta más de ¡6.000 €/diarios en publicidad! (lo que gana un Director General al mes, más o menos, sin contar el "veamos...").
No me voy a explayar hablando de la libertad de opinión o expresión -para eso están los que de verdad saben escribir y son merecedores de ese privilegio inigualable por su trayectoria intelectual y su siempre incorregible independencia- pero cuando accedimos a la Democracia fue algo en lo que más insistieron los hoy gerifaltes (¡ya se puede hablar!, decían a voces) y lo que ahora poco o nada se respeta cuando conviene mantener la boca cerrada y hacer bueno lo de: "si no saben, no preguntan". Y, cómo no, para que la educación -la herramienta de los pobres para dejar de serlo- no funcione y siga habiendo la servidumbre que los poderosos y sus secuaces necesitan para disfrutar su "estado del muy bien estar".
Difícil, muy difícil, luchar contra caciques y politicastros que arropan la desinformación, la poca y mala educación y el capitalismo de amigotes para exprimir a los ciudadanos y "ayudar" al partido que los sustenta, pero lo seguiremos intentando.