Recuerdo que en una visita a Galicia, hace ya muchos años, pasé por delante de un banco cuyo cajero automático había sido volado el día anterior por el Exército Guerrilheiro do Povo Galego Ceive ( Ejército guerrillero del Pueblo Gallego Libre). Este grupo independentista se dio a conocer en 1986 y su último atentado "y canto del cisne" fue el 13 de septiembre de 1991, y... se acabó, cinco años en total. No serían los únicos terroristas nacionalistas.
En 1978, se fundaba en Cataluña Terra Lliure (Tierra Libre), de extrema izquierda e independentista. Hasta 1995, en que se disolvió, le dio tiempo para hacer 200 atentados, en los que participó alguno de los que hoy están ocupando puestos de responsabilidad, en el Gobierno Catalán. Asesinaron a una persona, hubo decenas de heridos, y cuatro muertos pertenecientes a la organización, y las autoridades llegaron a detener a trescientas personas. En 1991 abandonaron la lucha armada y gran parte de sus dirigentes y militantes se integraron en Ezquerra Republicana. Si bien no será hasta 1995, cuando el 1 de Septiembre la revista Alerta anuncie, finalmente, su disolución definitiva.Es evidente que Eta tiene apoyos populares, han sido muchos años de adoctrinamiento a la juventud y de convertir mitos y fantasías en verdades dogmáticas. Me he quedado sorprendido, que en un pequeño pueblo castellano con apenas algo más de cien habitantes, con el que comparto raíces familiares, haya habido un voto en las europeas para la lista proetarra, sin duda proveniente de algún hijo de un vecino que debió emigrar al País Vasco y que tras la jubilación se ha asentado de nuevo en su lugar de origen.
Pero por fín se ve el final de este túnel que es cierto cada vez era más pequeño pero cuya salida llevaba años anunciándose sin que se llegara nunca a ella. Tras la subida a la presidencia de la Autonomía Vasca de Patxi López, la carencia de este apoyo institucional, que a veces consistía en mirar a otro lado, "unos golpean el árbol y otros recogen las nueces", (frase de Javier Arzallus) y la pérdida de los dineros institucionales, auguran, que el canto del Cisne de Eta, está cerca, ojalá este haya sido, la muerte de Eduardo Puelles, el cual era, sin duda, "uno de los nuestros", porque su familia, como tantos miles de vascos, era de origen extremeño, ¡que cosa más absurda, el querer montar una independencia con supuestos Rh negativos, y apellidos con muchas erres, si se contaran, quedarían cuatro y seguramente esos ahora estarán viviendo en Cantabria o en Benidorm, expulsados de la tierra de sus antepasados¡