Juan de la Cruz Gutiérrez
Monseñor Setién representa, a través de sus extraños postulados que convergen poco en la sensibilidad democrática, a uno de los personajes políticos más nefastos de la vida religiosa, o a uno de los personajes religiosos más siniestros de la vida política que desde unas posturas desvertebradoras, y radicales, trata de arrimarse al sol que más calienta. Y algún día, con o sin sotana, capa pluvial o dalmática tendrá que rendir cuentas. Si quiera sea, ante su propia moral, si es que pasa de los contenidos evangélicos en los que se supone se formó un día.