Faustino Lobato
18 dic 2009
Aminetu Haidar representa ese tipo de personas capaces de mantener la coherencia hasta el final, aún con riesgo de la propia vida. Lo más interesante, en un contexto donde la mujer ocupa un segundo plano, es su valor de encarar a los gobiernos recordándoles que su pueblo está pendiente de la autodeterminación al mismo tiempo que seguir denunciando las atrocidades que, desde hace treinta y cinco años, vienen sufriendo. Es inaudito que los gobiernos, especialmente España, no hayan reaccionado hasta que no se han sentido con la presión mediática sobre sus espaldas. La postura de esta mujer, aparentemente frágil, señala la punta de iceberg de problemas anquilosados y enquistados, similar a los del pueblo palestino.