Carmelo Arribas
28 feb 2010
Y
siguiendo con los guiños a la antigüedad clásica, casi le hubiera venido mejor al
artículo encabezarlo con el : "Tu quoque filii mihi". "Tú también hijo mío",
que le espetó Julio César a su hijo adoptivo Bruto, cuando le metía el puñal en
los entresijos. Porque muchos de los que ahora le han dado la espalda a
Zapatero, cuando no una puñalada, bien podrían ser calificados como sus "hijos"
adoptivos.
Son aquellos de la ceja, de
la guerra del Irak, en la que sin meternos en profundidades si debíamos
apoyarla o no, no nos costó, creo, ni un euro y por supuesto ni una vida, todo
lo contrario que la de Afganistán, que basta leer las cifras de millones de
euros que nos estamos gastando, en época de crisis, y sobretodo de españoles
muertos, en una guerra que ni nos va ni nos viene y en un lugar del que históricamente
han salido muy mal parados todos los que han pasado por su territorio
intentando organizarlo, para salir corriendo y sin mirar atrás.