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Antonio Vélez
Las aves de la plaza de abastos de Mérida
Antonio Vélez Sáchez. Ex-alcalde de Mérida   
26 oct 2005 actualizado 09:32 CET :: Leído 496 veces
Cuando se remodeló el Mercado de Calatrava,se levantó un templete con columnas de hierro, reaprovechadas, en el atrio de ese Mercado – nuestra historica Plaza de Abastos – que encaja, a través de su escalinata de canteria, con la calle Santa Eulalia. Posteriormente, los primitivos dueños de “Casa Benito”,  clavaron unos esquejes de hiedra en cada alcorque de los pilares.Prosperó la planta trepadora de tal manera que allí se formó una pequeña selva en mitad de un espacio sin mas vida que la humana.

Así desde cada columna de hierro avanzaban hacia arriba las poderosas “lianas” hasta formalizar un techo de mas de un metro de espesor y mas de cien metros cuadrados de superficie.       
¿Se pueden imaginar la tentación que supuso ese vergel para la fauna alada de nuestra ciudad?. Tanta que enseguida fue colonizada por centenares, tal vez millares, de pequeñas aves urbanas, de lo mas variadas especies, que hacian allí su vida y que, fundamentalmente, dormian cada noche entre las redes de un singular colchón vegetal, para prestar al cemento circundante la vida humana que cada noche faltaba. Porque muy poca gente vive por allí, casi nadie.
 
Esta claro que esta fronda, a modo de microhabitat urbano, albergaba un mundo de seres variados, alegres, bullidores, inquietos, felices y, por supuesto, voladores que recorrian veloces los espacios entre el parque del parador y las palmeras de la Plaza de España, buscando insectos, encontrando pareja o viendo crecer a sus crias.
 
¿Nos estorbaban estos pequeños seres?. Lo dudo porque nunca se escuchó queja alguna sobre molestias ni perjuicios. Ni siquiera a quienes limpian la ciudad cuando sus calles estan solitarias. En todo caso habria que agradecer a la “gran variedad de pajaros” -  como nos recuerda la canción mejicana de Penjamo – que cada mañana la vida se despertara con renovado e insistente gozo. Simplemente eso ya era regalo bastante para agradecer a los pajarillos la razón de su existencia.
 
Anoche paseaba con mi perro y vi el desaguisado. Habian destruido toda la masa de hiedra y las columnas de hierro fundido aparecian desnudas, muertas. Ya no habia avecillas urbanas. Las habian deshauciado violentamente, sin notificación alguna, sin aviso previo, despues de ser inquilinas y dueñas de aquel espacio durante tantos años.
 
Según dicen allí van a cubrir, con una carpa de plastico, el espacio entre las columnas. O sea que los pajaros estorban a las intenciones de ganar mas dinero con mas mesas. Y tambien mas impuestos por ocupación de suelo publico para el Ayuntamiento.
 
Pero, ¿quién nos devolverá aquel abigarrado mundo lleno de impulsos nerviosos, cuajado de seres entrelazados entre dos reinos de la naturaleza, transplantados, por voluntad propia, a un inerte entramado urbano?.
 
Dificilmente podremos recuperar ni remotamente la sinfonia de vida que nos transmitieron todo el tiempo que los tuvimos por vecinos. Y a cambio de nada.

Antonio Vélez Sánchez
Ex  Alcalde de Mérida

 
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