Antonio Vélez |
| La imaginación al poder |
| Antonio Vélez Sánchez. Ex-alcalde de Mérida |
| 31 oct 2005 actualizado 17:32 CET :: Leído 476 veces |
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Se han producido, paralelamente, dos hechos que significan la compostura, el estilo y la intencionalidad de quienes gobiernan este anodino y gris Ayuntamiento de Mérida.
Por un lado el pasaje lamentable que ha supuesto erradicar violentamente, con alevosía y muchas prisas, el macizo de hiedra que hermoseaba el atrio del Mercado de Calatrava. Dicen por un lado que las columnas o el conjunto corrían el peligro de derrumbarse, que había insalubridad y que restaba visión de la fachada del Mercado. ¿Quién ha decidido sobre esas apreciaciones tan apresuradas, pintorescas y peregrinas, destrozar el poderío de vida que suponía ese conjunto de vegetales y pájaros? ¿Dónde están los informes y las pertinentes pruebas de fragilidad de algo tan fuerte como son las ramas de la yedra?¿Quién se cree eso?¿Y que insalubridad podia provocar un conjunto verde,ventilado,a plena fotosintesis y capturando el anhidrido carbonico del entorno?¿Son insalubres las enredaderas de los parques?¡¡ Que cosas hay que oir ¡¡.¿Hay informes de Sanidad,al respecto?. Para ampliar el absurdo, otra edil dice que las columnas de hierro se estaban pudriendo. Difícil proceso ese de pudrirse unos macizos fustes de hierro fundido. Basta verlos desnudos para comprobar el excepcional estado – podrían durar siglos – que tienen hasta los capiteles a pesar de estar enterrados en masa vegetal. Así es que otra ridícula excusa descalifica de pleno a quienes pretenden defender lo indefendible. La explicación es mucho mas clara. Se llama negocio, amiguetes, chanchullos y todo eso que termina pudriendo, no las columnas de fundición, sino la política. Pero los pájaros, la vidal han pagado vergonzosamente su cuota de muerte. Esta es la ciudad, estas son las decisiones de unos gobernantes planos de imaginación y ricos en artimañas. El otro asunto es el de los terrenos que, iniciados los noventa, el Ayuntamiento Socialista compró a un precio bajísimo, en Losar de la Vera, con una intención que el Pleno supo en la aprobación de esa compra. El objetivo era crear una colonia de vacaciones para niños, en un lugar de privilegio como es La Vera, con un microclima único y excepcional, apreciado en toda España. Y además ubicado en Extremadura. La iniciativa respondía a postulados, siempre vigentes, de una enseñanza abierta, cerca de la naturaleza, generadora de un espíritu regeneracionista y critico, próximos al ideario de la Institución Libre de Enseñanza y de la Escuela Moderna. Allí irían los niños de Mérida, en verano, en invierno, en primavera y en otoño. Y también irían los mayores a disfrutar de un espacio único. Se adquirió en Losar de la Vera – sobre otra oferta posible en Madrigal de la Vera – porque en Losar había Centro de Salud, cuestión importante para garantizar cualquier problema sanitario imprevisto. La finca tenía alrededor de tres hectáreas, creo recordar, y costó unos cinco millones de pesetas. Nos pareció una ocasión excepcional porque estaba al lado del pueblo, con carretera asfaltada y lindaba a lo largo de una “garganta” por la que corría el agua. Tenía algunas edificaciones de uso ganadero. Ahora se descalifica esa compra por parte de la portavoz del gobierno municipal, en un tono que intenta inscribir esa noble intención en un hecho abominable, casi delictivo. Se nos tacha de iluminados. ¿Qué lenguaje es ese, que no repugne a quien lo expresa, por la evidencia que ella misma tiene de que su única intención es insultar y ridiculizar? No pudimos llevar a efecto aquella “iluminada” iniciativa a favor de los niños, de los mayores, de los colectivos sociales emeritenses, en orden a pasar, de vez en cuándo, temporadas de descanso, expansión, ocio, naturaleza, en tan privilegiado lugar. Por las circunstancias que todos los ciudadanos conocen perdimos el gobierno de Mérida. Seguramente pecamos de exceso de imaginación, porque quisimos procurar algunos sueños posibles para la inmensa mayoría. Sin embargo está claro que quienes mandan en Mérida procuran el interés de la minoría. Vendiendo fincas baratas o facilitando negocios a costa de unos pobres pajarillos. Esos que tanto quiso San Francisco desde su asumida pobreza. Así es que sigan ustedes insultando e imaginando una ciudad a su medida que no a la de la inmensa mayoría sufrida y silenciosa. Pero dejen de ofender y de insultar desde los medios que controlan para perpetuarse en su vulgaridad. Apuesten, si son capaces, por la democracia y la libertad de expresión. Y por la imaginación, si fueran capaces de respetarla. Antonio Vélez Sánchez. Ex – Alcalde de Mérida |

