Martes, 18 Noviembre 2008
 
1174 días informando de manera plural para la región
Aumentar texto Reducir texto Tamaño normal
Portada arrow Opinión arrow Golondrinas cercanas
Antonio Vélez
Golondrinas cercanas
Antonio Vélez Sáchez. Ex-alcalde de Mérida   
14 jun 2005 actualizado 23:51 CET :: Leído 436 veces
ImageNo colgaron su nido en mi balcón como cantara Bécquer en su famosa rima. Eran tres golondrinas que se aposentaron en uno de los patios interiores del piso aunque venían solo a dormir. Desde que oscurecía se instalaban en una de esas cuerdas verdes de plástico, de tender la ropa.

Allí se ponían juntas, discretas y silenciosamente. Nos percatamos de su presencia una noche, apenas iniciada la primavera, y comenzamos a equiparar nuestro ritmo al suyo procurando hacer apenas ruido y evitando abrir o cerrar bruscamente las persianas o encender luces cercanas.

Queríamos no molestarlas aunque estoy convencido de que ellas solo se asustarían en una situación limite, tan dispuestas como parecían a estar allí cerca de nosotros, unos humanos entre el confort de una noche casi mimetizada en día. Además allí no había gatos con lo que su seguridad ante depredadores domésticos estaba garantizada.

Todas las noches las mirábamos con la presunción de que en cualquier momento desaparecerían por simple ley biológica. Podría ocurrir que constituyeran parejas y anidaran para seguir su inexorable ciclo vital. O tal vez que fueran cazadas en vuelo por quienes prosperaban como especie gracias a ellas. Nos inquietaba esta última posibilidad porque nos importaba la seguridad de quienes nos habían elegido como unos vecinos nocturnos que partían con las claras para surcar el aire como raudos mini reactores durante todo el día.

Es conocido por todos los niños - sobre todos los de antes, cuando no había televisión ni ordenadores - que en la vertical de la calle Concepción de Mérida, junto al convento de las monjas "encerradas" se encuentra una de las pistas de entrenamiento de todas las golondrinas, aviones y vencejos de la jurisdicción. Tal vez porque la vieja y desvencijada torre y el arco de Trajano jalonan una referencia de orientación que trasfieren en el código genético todas las golondrinas que emigran aquí estacionalmente desde hace siglos.

Allí en aquel espacio entran como kamikazos por decenas. Suben y bajan a mil por hora, seguramente aleccionadas por viejas golondrinas que cumplirían una última misión de maestros de vuelo. El espectáculo – no se lo pierdan –, especialmente cuando rompe el alba, es único.

¿Serian mis golondrinas enseñantes de vuelo de las jóvenes nidadas?. Alimentaba esa hipótesis al tiempo que leía todo lo que encontraba sobre costumbres de los alados personajes. Así volví a aprender que tenían dos nidadas, en primavera y en verano, o supe que en muchos lugares las consideraban aves de buen presagio que otorgaban suerte a quienes las protegían. O también que la cultura cristiana las respetaba en alto grado porque habían arrancado las espinas de la corona de Cristo crucificado.

Todas las noches acudían a su cita puntualmente. Allí se colocaban silenciosamente sobre la cuerda de tender la ropa en el punto mas bajo de aquel patio de luz que había cobrado una vida prestada y multiplicada por tres frágiles pajarillos que habían optado por dormir a nuestro lado. Pero una noche, cuando rutinariamente quisimos constatar la presencia de nuestros inquilinos, pudimos comprobar que solo una golondrina había vuelto. Posiblemente, pensamos, habían encontrado pareja o la habían formado entre ellas y estarían afanadas construyendo su nido en cualquier alero.

ImageEra mediados de Mayo y una golondrina se había quedado sola en el patio de luz del bloque de vecinos humanos.¿Qué habría pasado con este ejemplar solitario?. Tal vez hacia tiempo que había muerto su pareja y se aferraba a un espacio que alguna vez compartieron juntos sin que nosotros nos percatáramos de su presencia. Quizás había sobrevivido excepcionalmente a varias generaciones que incluso en alguna de ellas se estableció en el tercero, una vivienda deshabitada en la que años atrás existió un nido que destruyeron los antiguos habitantes.

Podría ser por tanto un ejemplar muy viejo que se aferraba a un código nostálgico de recuerdos de otros tiempos más felices.¿Qué diferencia tendría este comportamiento singular con el propio de los humanos solitarios?. ¡! OH valor – exclamaría el mas romántico de los poetas ingleses – que has dotado a los humanos y a las golondrinas de la capacidad de llorar en el recuerdo de sus seres queridos y sobre la memoria de sus días felices ¡!.

Durante muchas noches después, la golondrina solitaria volvía a su rincón y allí se acurrucaba entre la soledad y sus recuerdos. Me quedaba mucho tiempo mirándola con cuidado de no hacer ruido aunque estoy convencido que ella sabia de mi presencia y que en el fondo de su alma la agradecía.

Anoche no la vi. en su posadero de cuerda de tender la ropa en el patio de luz del piso de abajo. Se me encogió el corazón por lo que pudiera haberle ocurrido. Apenas dormí y la mañana me dio la respuesta : Estaba acostada en el fondo de un canalón de un tejadillo de uralita. Estaba muerta. La recogí con cariño y casi sentí ganas de llorar acariciando un ser tan pequeño y tan grande al mismo tiempo. Reconsideré muchas cosas que algunos días contaré.

Sobre todas ellas afirmé la evidencia de que aquella criatura había querido morir en el lugar donde alguna vez fue feliz. Y que por esa intima razón quiso volver allí para emprender su último vuelo al infinito. Me pregunté también que universos podían caber en el corazón de las golondrinas aunque no me otorgué respuesta alguna.

Me apresuré a enterrarla, humanamente, en el vientre de una gran maceta en la que prosperaba rabiosamente una begoña, justo en el poyete del mismo patio de luz en el que durmiera tantas noches en soledad, tan cerca de unos humanos a los que probablemente quiso decirles algo. Y allí, fundida con la tierra madre, va a esperar a que vuelvan las próximas golondrinas para llenar un espacio entre nosostros, en la certeza de que también nosotros aguardaremos ese momento
.
 
Aviso LegalPolítica de privacidadCondiciones de copiaEnviar noticiaContacto
PortadaExtremaduraBadajoz al díaMérida al díaCáceres al díaActualidadAsambleaEspecialesOpiniónHemeroteca
Ahora 97 lectores
Licencia Creative Commons    Accesibilidad Nivel A    Noticias en RSS    Comprobar Page Rank