Antonio Vélez |
| El María Luisa: Ese Rincón en el recuerdo |
| Antonio Vélez Sánchez. Exalcalde de Mérida |
| 06 may 2005 actualizado 09:41 CET :: Leído 539 veces |
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Es
imposible que mi generación pueda desligar de su memoria la poderosa
impronta que el Teatro-Cine Maria Luisa tuvo sobre nuestras fantasiosas
e ilusionadas mentes por tantos y tantos impulsos como les
transmitieron las infatigables retinas de nuestros sorprendidos ojos.
En
aquellos años en los que crecimos descubriendo los horizontes y los
rincones de las campiñas y los granitos de este perdido y seco espacio
provinciano, el Maria Luisa era la coartada feliz contra una realidad
pastosa,rutinaria y pobre que inevitablemente nos envolvia. Allí
soñábamos otros mundos imposibles, por felices e inalcanzables, pero
que a nosotros nos hacian volar con ese corazón viajero que siempre –
hasta que el tiempo inmisericorde lo derrite – tuvimos los niños. Allí
vimos a King-Kong desplegando su rudeza, su mole y su ternura, abatido
a la postre por el progreso y sus maquinas voladoras. Y a Gary Cooper
un verano, en "Tambores lejanos", cuando ya olia a Feria. Y decenas de
veces a Tarzán y a Joselito "el pequeño ruiseñor", aunque tuvieran tan
poco que ver el uno con el otro. Y a los hermanos Marx y a John Wayne
cuando nos hacia correr interminablemente, con el corazón en la boca,
desde aquella "Diligencia", la pieza maestra de Ford. Siempre
la recordaré muy especialmente porque aquella tarde estuve, no se por
qué, acomodado en los palcos-balconcillos que habia en el patio de
butacas, antes de la mas desafortunada remodelación. Aquellas
enrejillados desaparecieron y el "gallinero" – se entendia que era el
progreso – tambien.Desde aquel gallinero – mas de una vez lo he contado
– nos atiborramos sin desmayo de viejas "cintas" de Charlot,de Buster
Keaton, con su cara de palo, y de "el Gordo y el Flaco". Tambien
de Harold Lloyd – "Jaimito" – colgado de las agujas de un reloj o
sorteando tranvias en la jungla urbana. Y de Kitt Carson con su caballo
veloz. O del listisimo perro Rin-Tin-Tin. Y de la Mula Francis. Y de
Mario Moreno Cantinflas, que tuvo la capaciddad de enseñarnos otro
castellano diferente del que nos "encajaban" en la escuela y que a
nosotros nos gustaba mucho mas. Tambien vimos la que se montó con la
"Gilda" de Rita Hayvort-Glen Ford, cuando todo el fundamentalismo moral
de la época – desde Acción Catolica – se congregó a las puertas de
aquel cine para recomendar a los espectadores que no entraran a ver
cosa tan escandalosa y con ello consiguieron que el Maria Luisa se
llenara de "pecadores". ¡¡Madre mia, si algunos levantaran la cabeza, con lo que se ve ahora ¡¡. El Maria Luisa tambien nos traia sesiones de ilusionismo, galas beneficas, teatro para niños. Habia "variettés" y teatro para mayores, aunque a nosotros nunca nos llevaran. Si acaso a alguna función de copla española y flamenco que eso era, supuestamente, poco peligroso para nuestras tiernas mentes. De los chistes que escuchamos y de los magos que nos embelesaban con sus trucos algo queda en el cajón de los recuerdos, aunque los chistes eran mas bien malos como correspondia a un pais con escaso sentido del humor. Pasó el tiempo y el Maria Luisa perdió la posición social que antes tuvo. Se abrieron otras salas mas modernas : El Trajano, el Alcazaba y el propio Liceo que siempre tuvo su posición mas señorial y elitista por aquello de estar en la calle Santa Eulalia. Aún así llegó a tener refrigeración de verano, porque calefacción de radiadores, siempre tuvieron los cines de Mérida. En eso eramos mas ciudad que pueblo. Nuestros cines destacaron. Y el Maria Luisa no fue excepción.
Ahora la presión de algunos colectivos – es bueno que haya tensión
democratica – y el achuchón de la oposición politica municipal han
puesto en candelero algo que no podia sostenerse sin sentir cierta
vergüenza. Mérida necesitaba recuperar funcionalmente ese espacio
emblematico. Una Ciudad, con la vitola historica y teatral aunque sea
mas notoria – excepcionalmete por supuesto – en verano y tambien
politica, no podia estar sin esa escena. La
sociedad emeritense necesita, ahora más cada dia, reflejarse
ocasionalmente en un espacio escenico acorde con su rango. Es muy
encomiable la labor de la Sala Trajano pero ya le toca al Maria Luisa
cubrir su papel protagonista como sala referencial del hecho teatral y
otras papeles propios de su capacidad funcional. Lo inconcebible es que
durante los diez años que lleva el actual gobierno municipal no se haya
acometido esta remodelación y que ese recinto permanezca cerrado sin ni
siquiera proyectar cine como años antes. Es evidente que lo cultural no ha primado sobre otras inversiones que, en el Cuartel o en Proserpina, el tiempo dirá si fueron mas acertadas que haber devuelto a Mérida un Maria Luisa emblematico, como el López de Ayala o el Gran Teatro. Se podrá decir lo que se quiera pero para algunos todavia la politica es el arte de lo posible y ese Teatro-Cine lleva demasiado tiempo cerrado. Justo hasta que unos ciudadanos, con todo su derecho, han movido ficha. Convendria recordar que al edificio se le restó espacio escenico con un bloque de pisos que se construyó al lado. Que luego, a finales de los ochenta, lo compró la Junta y lo cedió al Ayuntamiento por noventa y nueve años. Y tambien quiero recordar un singular detalle que el gran público no conoce :El antiguo Bar, hoy sede de la Federación de Asociaciones Vecinales – donde se quieren hacer los camerinos - no fue vendido a la Junta por el propietrario señor Navia. Se quedó como un enclave incomodo y perturbador para cualquier proyecto de remodelación. Lo compró el Ayuntamiento, después, tras complicadas negociaciones. Luego se encargó un concurso de ideas que alguien ganó. Ahora de lo que se trata es de que se hagan bien las cosas. Que se evite un arreglillo para salir del paso y se consiga una remodelación con empaque, acorde con la ciudad y con la historia del propio teatro. Que las prisas no manden. Ni siquiera las electorales a la vista del interés ciudadano y de la posición favorable de los grupos politicos municipales.
A mi me gustaria que el Teatro Maria Luisa recuperara su primitivo
sabor. Ya se que el "gallinero" no procederia. Seria un paso atrás.
Pero aquellos balconcillos a modo de palcos. ¿Porqué no?. Tienen mucho
empaque, inflan el espiritu a través de los ojos, aquellos teatros
"bell-epoque" y modernistas que se regalaron las burguesias ilustradas
junto a las clases profesionales y el funcionariado y que en Mérida
tuvo un embrión de intencionalidad grandilocuente y algo decadente en
aquel "Ponce de León", en la Iglesia de Santa Clara, del que se
conservan planos y fotos. Tal vez valdria repasar los trabajos que concursaron en su dia. En fin solo pretendo – con todo derecho también – aportar, junto a unos retazos de recuerdos, ideas sobre las cosas que interesan a todos. Llegará un dia en el que los ciudadanos intervengan más en los asuntos publicos. Ese dia habremos ganado un espacio de opinión critica necesaria que hoy, por increible que parezca, no tenemos. Basta mirar el panorama de los medios de comunicación en Mérida.
El Maria Luisa es un viejo recuerdo. Un futuro emblema de la Ciudad.
Tal vez pueda ser un simbolo de libertad, para que no tengamos que
recurrir a los fantasmas –actores de cine y teatro - que aun duermen
entre sus paredes. Porque seguro que ellos – los "buenos" – no dudarian
en venir a salvarnos como en las peliculas de final feliz, que tanto
nos gustaban. No se perderán el dia de la inauguración, creámoslo
firmemente, cuando ese mágico espacio recupere su pulso para siempre.
Sólo pretenderan devolvernos la evidencia de que soñar es absolutamente
necesario. |

