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Antonio Vélez
El Gas y la cosa pública
Antonio Vélez Sánchez. Ex-alcalde de Mérida   
15 feb 2005 actualizado 19:24 CET :: Leído 403 veces
Confieso que siempre mantuve el sueño de dotar a la Ciudad de servicios fuertes gestionados a través de empresas instrumentales de carácter publico. Era una forma de limitar las obligaciones fiscales de los ciudadanos al tiempo de establecer instrumentos poderosos que garantizaran la economia de unos ayuntamientos mas bien escasos por no decir pobres.

Sigo alimentando ese sueño porque es una buena via, la mejor sin duda, para proyectar los ayuntamientos a un mejor futuro para sus ciudadanos. Es lógico pensar que retornando los beneficios de unas empresas publicas bien gestionadas a las arcas municipales, se podrían atender otros servicios económicamente deficitarios o proyectar en mayor medida, hacia la población, los culturales, deportivos, asistenciales....

Desgraciadamente tuvimos que atender muchos deficits de infraestructuras primarias y eso no nos dió opción a muchos sueños. Hubo que recurrir al endeudamiento para superar las carencias historicas. Tambien a las impopulares contribuciones especiales. No habia mas remedio en aquellos momentos en los que además los tipos de interés del credito oficial estaban por las nubes, si queriamos tener tuberías, asfalto, centros sociales y asistenciales, politécnica, conservatorio, actividades deportivas, culturales, cohesión vecinal y proyectarnos hacia fuera como incipiente capitalidad. Se hizo, con todas las dificultades y presiones sociales, propias de una actitud democratica, lo que se tenia que hacer.

Sin embargo y a pesar de todas las limitaciones se optó por conseguir patrimonio como base del futuro. Tal vez no supimos, no supe explicarlo. Pero hicimos la mayor acumulación patrimonial, para la Ciudad, de toda la historia. Gestionando el urbanismo a favor de la Ciudad o adquiriéndolo ventajosamente, caso del Aguila, Algodonera, Cepansa, Las Heras y muchísimos otros.

Cuando llegó el momento se hizo una reserva de derecho sobre la explotación del gas natural que iba a llegar a Extremadura. Lo hicimos conscientemente, lo aseguro, porque entendiamos el valor futuro que iba a tener para la Ciudad esa cuestión. Lo cierto es que fuimos la unica Ciudad que dio ese paso. Conscientemente y en orden a una clara intención de futuro.

Y tambien rescatamos la explotación del agua de manos privadas para gestionarla a través de una empresa pùblica - AGUMER – conscientes tambien del valor que tenia esa decisión que hacia mas poderosos al Ayuntamiento y sus ciudadanos. Siempre se habia rechazado a las empresas publicas – se sigue haciendo desgraciadamente desde muchos espacios ideológicos – pero AGUMER puede demostrar lo que vale una buena gestión.

Como el “Canal de Isabel II” que desde la administración del agua de Madrid está ya hasta en Caceres. Eso queria AGUMER, expansionarse y tambien abastecer a la Ciudad con una red de alta definición y altísima calidad con los yacimientos subterráneos romanos – solo para beber – que nos hubiera puesto en uno de los mas altos niveles del mundo. Se llegó a pensar - ¡cuantas conversaciones con Pedro Hernández, excepcional técnico que impulsó AGUMER ¡ - en generar electricidad turbinando en el rio y buscando otras fuentes para completar la oferta a los ciudadanos, cuando ya la liberalización iba a ser un hecho.

Ahora se ve claro que la venta del agua, del patrimonio, el FEDER local que recibieron integro y de todo lo que otros hicimos con tanto esfuerzo, con tanto trabajo y con la mayor ilusión, ha permitido sobrevivir a este Ayuntamiento dirigido por quienes, sin grandes ideas de futuro real, no el mediático y propagandístico en el que se apoyan, han pensado en otros intereses muy distintos a los generales que son los que deben primar en las intenciones de un gobernante. El tiempo está enseñando de verdad las razones que nos animaron a unos y otros. Era imposible que con tantos activos patrimoniales y empresariales transfiriéramos un Ayuntamiento arruinado, sino todo lo contrario.

Pretenden culminar la liquidación vendiendo la mayoria de la empresa del gas. Quizás para impedir que se analice adecuadamente como ha sido la gestión de la joya que heredaron, que sin duda parece tener muchas tinieblas. Seria una puñalada para la ciudad que necesita muchos recursos para enfrentarse al futuro, entre ellos este y tambien las plusvalías de CARCESA.

Mérida aun puede soñarse, pero hacen falta recursos al compás de ilusiones renacidas. Y esos recursos están disponibles si mantenemos potenciales como el gas, si articulamos otros como el eléctrico o recuperamos en el futuro algunos como el agua. Son necesarias empresas públicas, con buenos gestores, para gestionar los servicios municipales. Es la manera de acompasar una buena cuenta de resultados entre los que son deficitarios y los que dan superavit. No es tan difícil si se antepone lo público a lo privado para gestionar lo que es de todos.

Ahora de lo que se trata es de impedir que el Ayuntamiento privatice la mayoria que conserva sobre la explotación del gas en la Empresa Publica GASMER. Es fundamental para que Mérida pueda responder a los retos que se le avecinan. Puede hacerlo en gran parte con sus recursos y derechos bien gestionados.

Personalmente, con la fuerza moral que me asiste por haber sido quien reservó para el pueblo de Mérida el derecho sobre el gas natural, pido, casi exijo, que no se cometa el error de privatizar la mayoria de la Empresa GASMER. No seria una acción respetuosa con las intenciones que animaron aquella decisión, por que tuvieron mucho mas calado historico, superando con creces la inmediatez de una decisión interesada y corta.

Convendría que quienes mandan en el Ayuntamiento piensen seriamente lo que pretenden hacer con este asunto. Básicamente para no hipotecar los pilares de nuestro futuro. Y para que las lanzas, a algunos, no se les vayan a volver cañas cuando la historia avente la paja frágil e inútil, pasado el tiempo de las timideces y cercano el futuro en el  que los ciudadanos reclamen la necesidad de escuchar con toda la fuerza como se debe defender a Mérida.


 
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