Antonio Quintana |
| Dubi dubi, dubi da. |
| Antonio Quintana |
| 09 sep 2008 actualizado 19:33 CET :: Leído 373 veces |
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A veces ocurre que a nuestro alrededor estalla en una especie de selva, que todo lo rodea, y los días pasan intentando buscar la salida a golpe de machete, pero es imposible salir, no se sabe hacia donde. Este y no otro es el mejor argumento para definir el discurso pronunciado por el presidente Vara con motivo de la celebración del día de Extremadura. Llegó la hora de hacer propuestas y avanzar definitivamente para superar el hartazgo y la desesperanza ante tanto vacío, tanto titubeo, tanto "palo de ciego". Llegó la hora de soltar ideas, sustentarlas en propuesta sólidas, establecer una hoja de ruta, salir airosos de la crisis, o es que a caso Onofre, El Tío Ciriaco, Paco, o Cachirulo y el resto de los mentados por Vara, ¿cuentan en sus familias con alguno de los 83.947 desempleados de nuestra región? ¿Cuál será la actitud del Señor Fernández en el Consejo de Política Fiscal y Financiera a la hora de negociar el nuevo modelo de Financiación Autonómica? ¿Como quedara la financiación local? He aquí la cuestión, lo demás es retórica, palabras huecas y vacías, los árboles que no dejan ver el bosque, cortinas de humo, fuego fatuo y mediocridad. Estamos en el mismo punto de siempre. Después de tantos años Extremadura necesita algo más que un cuento de hadas narrado con poco pan y mucho circo, la ausencia de un verdadero programa de cambio y acción de gobierno, en todo caso alejado del espectáculo basado en emociones donde las ideas brillan por su ausencia. Y cuando estas aparecen, aparecen tímidas e inconsistentes, lejos de la solidez en los principios y de auténticas fórmulas para gobernar, que identifiquen al líder de una Extremadura transformada. Cada cual es el protagonista de sus acciones y omisiones de lo que uno ha sembrado, pero también resulta acertada la afirmación "la selva es uno mismo" y las semillas ayer sembradas es la selva que somos hoy. ¿Cómo se puede estar cegado por tanta retórica? Mientras, los fracasos que se van acumulando. Sucedió en el teatro romano de Mérida. Buenas noches, palmaditas en la mejilla, abrazos efusivos, sonrisas complacientes, dubi dubi, dubi da. Y todavía hay quien no se ha enterado que la tortilla de patatas nació en Villanueva de Serena. |

