Sus historias son el testimonio necesario para llegar a comprender una parte de la historia de España, Extremadura y la Francia liberada del ejercito nazi durante la segunda guerra mundial, cuando en agosto de 1944, el primer blindado que llegó a la plaza del Ayuntamiento de Paris, el corazón de las insurrecciones populares de la capital parisina, fue el Guadalajara con tripulación exclusivamente extremeña.
Con ellos compartimos emociones, silencios, lágrimas, nostalgia... la frustración que supone, después de cuarenta años, seguir siendo extranjero en Francia y "el francés" en el pueblo que los vio nacer, y como hoy se ven atados a la familia a cargo de sus nietos. Por eso es fundamental recuperar esas historias y comprender ¿Qué ocurrió y que esta ocurriendo?
Mientras, el tiempo pasa y allí siguen orgullosos de sus raíces, con la nostalgia en el alma, el dolor de no ser de allí y dejando de ser parte activa de cuanto dejaron en su tierra, pero incorporados en la sociedad francesa sin perder la identidad que define su propia personalidad, historia y cultura.
Allí quedo la ciudad de la luz, el Sena, las grandes avenidas, el Paris refinado, chauvinista, ostentación y purpurina. El Arco del triunfo, ese que tantos se pasan. Allons enfants de la Patrie. Y en el hogar Extremeño de Aubervilliers se reúnen, alrededor de la matanza, las migas, el turrón de Castuera, las perrunillas, se vende aceite y vino extremeño anuncia el cartel, los sabores y los aromas de la tierra supliendo la añoranza.