Alejo Fernández Pérez |
| ¿Carne en Cuaresma? |
| Alejo Fernández Pérez |
| 22 mar 2005 actualizado 00:27 CET :: Leído 234 veces |
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En
nuestros tiempos parece que cualquier acontecimiento, que reúna a un
grupo de personas, sirve para poner de manifiesto la
transformación, la ligereza, lo light de nuestras costumbres y
creencias. La revolución cultural está siendo de tal calibre y hecha de
forma tan solapada que apenas si nos damos cuenta. Nada choca, todo
está bien, todo se justifica y todo vale.
Un
Viernes de Cuaresma del 2005. Cena Homenaje a un buen compañero y
amigo por su jubilación. Todo transcurrió de forma inmejorable:
buena compañía, buena comida, confortable lugar, emocionantes discursos
, espléndido jamón de pata negra y buen servicio. Todo perfecto. Sin embargo, Cuando el buenísimo jamón de pata negra se estaba acabando, un “malage” apuntó: Oye, que hoy es abstinencia. ¡ Anda, pues es verdad! Nadie se había acordado. Dos o tres rectificaron, el resto, todos católicos no le dieron importancia, intentaron justificarse y continuaron dándole al pata negra. Surgió la controversia. Alguien comenta: “ Que la abstinencia, la penitencia, el sacrificio se haga de una u otra forma es algo relativo. No son dogmas. Si la Iglesia mañana cambia comer carne por dar dinero a los pobres, servir en una ONG, visitar a enfermos o ancianos en los asilos, rezar por los necesitados,… quizá estaría más acorde con los tiempos; pero mientras no se modifiquen las leyes hay que cumplirlas, y esto, la desobediencia, el mal ejemplo, esto si que es grave. Los franceses han sugerido un sacrificio mejor: Hablar bien de todo el mundo. Todos tienen algo bueno. Solo que es una cruz que pesa demasiado. Fácilmente se entiende que : a) En la mili, sobre todo en caso de guerra, a nadie se le ocurre discutir las órdenes de los jefes, gusten o nó, se cumplen o podría ser fusilado. b) En una empresa cualquiera las ordenes del patrón se ejecutan tanto si nos apetecen como si nó. Nos jugamos el puesto de trabajo y el pan de los hijos. c) Cuando ingresamos en un casino, en un sindicato, comunidad de vecinos, partido políticos o un club cualquiera nos encontraremos con unos estatutos que serán o no de nuestro agrado, pero si nos desagradan o nos vamos o nos echan. Y en todos estos sitios hay que llevar una cruz mucho mayor que la crucecita , casi una broma, de privarse de carne poquísimos días al año. Además puede ser sustituida por mejores manjares: dulces, pescados, mariscos,… Para un buen católico la Iglesia es como una madre. Y de la madre no se puede hablar más que bien, ocultar sus defectos ante los demás y quererla. Quien se dedica a desprestigiarla, desobedecerla, criticarla, y gastarle burlas y chanzas o es un hijo ruin o no es hijo suyo. Para demasiados católicos parece que lo “socialmente correcto” es mostrarse pasivo o reírle las gracias al listo de turno más papista que el Papa. ¿Y si hablaran igual de su propia madre? ¿ Que a Vd. no le gustan la Iglesia católica y presume de ello? Pues “márchese con la música a otra parte” y deje de llamarse católico. La Iglesia Católica, a pesar de los inevitables fallos humanos de sus pastores y fieles, es algo demasiado serio para pretender chalanear con ella , y ¡que casualidad, solo con ella! |

