Adrián Vivas |
| Atentado educativo |
| Adrián Vivas |
| 14 jun 2008 actualizado 20:57 CET :: Leído 526 veces |
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Los hechos acaecidos en el IES de Segura de León recientemente son de extrema gravedad para la Educación extremeña. Los profesores jamás hemos solicitado patente de corso, tan sólo exigimos respeto a nuestras decisiones y un mínimo de autoridad docente. La quiebra de la confianza en los profesores significaría el más absoluto de los fracasos del proceso educativo. El profesor no sólo está para enseñar su asignatura, sino para formar ciudadanos respetuosos, responsables y dispuestos a hacer el bien. Es muy grave que un profesor titular de una especialidad, que ha convivido en clase con sus alumnos durante ocho meses del curso, evalúe a una alumna negativamente y "elementos ajenos" a los puramente académicos modifiquen su nota, simplemente por jerarquía. Con actuaciones de esta índole se abre la veda y se sienta un precedente de incalculables consecuencias. A partir de ahora habrá alumnos y padres que se limiten a buscar errores administrativos en las programaciones de los departamentos con el único objetivo de conseguir un aprobado gratis. Para aprobar se necesita algo más que haber adquirido unos conocimientos (que en este caso ni eso), es necesario esfuerzo e interés. Saber o no saber, mostrar actitud de esfuerzo e interés o de desprecio y mofa, no preocupa al sistema. Lo importante es que los profesores cumplimentemos perfectamente los múltiples documentos que nos pone delante la Administración y que nos están convirtiendo en puros burócratas. La actitud y la decisión de la Dirección Provincial de Badajoz han sido de una irresponsabilidad esencial y formal. La Consejería debería exigir responsabilidades a quienes han provocado este atentado contra la profesionalidad no sólo del profesor de Inglés del IES de Segura de León, sino de los quince mil profesores que ejercemos en Extremadura. Es vergonzoso y humillante que el Inspector que interviene en el caso, que no es de Inglés, no se digne a hablar con el profesor en cuestión, ni siquiera a requerimiento de éste, que pretendía conocer qué error burocrático ¿? había cometido en su programación para evitarlo en lo sucesivo. Es bochornoso y dañino para el sistema educativo el aparato protocolario que monta la propia Administración para dictar una resolución INJUSTA: aprobar a una alumna que no tiene conocimientos suficientes, ni ha mostrado actitud ni interés a lo largo del curso, según su profesor y el departamento de Inglés del centro, por un supuesto error en los contenidos de la programación. Es de suponer que por extensión aprobarán administrativamente a todos los alumnos de Inglés del centro, en caso contrario se daría agravio comparativo. Ya puede gastarse dinero la Consejería en planes de refuerzo que maquillen los pésimos resultados académicos. Más le valdría reforzar la imagen y la autoridad de los profesores con hechos y no con anuncios y vallas publicitarias. |

